Friday, June 22, 2007

nunca diré lo que supongo que debo decir

Las nubes son unas amargas, funfarraneó. Quiso que nos vayamos de ahí, ninguna capucha podría dejar de humedecernos el pelo. Los árboles empezaron a bailar, y el reloj habrá cantado las 12 del mediodía porque un grupo de pibes rajaban de la escuela y el olor a comida de mamá empezaba a acariciar el aire. A mí ni me importo, te digo la verdad, que se caiga el cielo o que nos inundemos de lluvia...cuando uno esta enamorado es así, las cosas que hasta ahi se mostraban importantes pasan a ser menos que un pepino.
Me agarró de la cintura, y me arrastró hasta un techo. Es dificíl para mí escribir estos hechos así con un orden perplejo al del tiempo, con un extasis vulgarmente real, ya le digo. Fuimos a una calesita, o la calesita era mi estomágo...no estoy muy segura de eso. Me hamaque en uno de sus rulos y discutimos otro rato más. Vivíamos en una placita, de eso estoy segura. Viajabamos en bicicletas y dormiamos en colectivos. Nos alimentabamos de café enlatados, y, si las monedas nos alcanzaban, algún que otro chupetín nos dedicaba una sonrisa.
¿Si debes en cuando sufriamos? Y... nada tenía de malo, y tampoco tenía de raro, que se nos hayan roto los corazones, de tantos usarlos. Ahora sí, piense que estoy loca. Sus cartas aparecían en mi guardapolvo. O que de vez en cuando me retuerzo de felicidad al inventar historias. ¡Y mucho más si me las creo! Usted no se da una idea, masturbación de recuerdos, una mínima idea.
Me enrosque en su bufanda y de ahi no quiero salir. ¿Cuantas veces habré aplastado el dentrifico, después de haberle chupado la pija? Sí, con esta boquita digo mamá.
Después dio media valija, y me dejo con el adios en los guantes. Él sabía cuanto me gustaba el otoño, créame.
Ahora que esta al tanto, y que más o menos la pilotea...receteme algo con gusto a frutilla, señor, estas hierbas al sol, cada día, menos efecto. Acuerdesé que soy alergíca al olvido, y que detesto tener que darle la razón. Despegueme todos estos rencores. Corralo a patadas de cada esquina. Saque de mis orgasmos cada una de sus frases, por favor señor.
Nunca creí que el para siempre fuese tan largo.
Nunca creí que cambiar el mundo fuese tan difícil.

Tuesday, June 19, 2007

el otoño me hará cosquillas

Mientrás uno de tus rulos me guiñaba un ojo, yo simulaba hamacarme entre un par de renglones. Un rayo de sol tropezó con tu frente, y ahi estabamos...tan sólo por estar. El otoño es nuestro, susurraste y en un dosportres me atacaste con un crujido de hojas secas, amarillas de tanta nicotina. Y entonces la panza me revoloteó y sentí otra vez que las sonrisas eran cotidianas. Tan cotidianas como los chupetines o un pedacito del todo estará mejor. Abre tu mente al sol. Pero en el momento menos esperado, me acariciaste con un beso, de esos tan lindos cuando están y tan agríos cuando no, de esos tan tanto y tan poco. Talvéz mañana asomes tus dedos en algún bolsillo de mi guardapolvo, talvéz el viento me haga cosquillas mejor que vos. Seguramente porque en tus palabras, los ruidos se hacen colores.